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Análisis: en 'Mud', Remi Wolf cambia el funk-pop colorido por la guitarra, enfrenta una ruptura y la sobriedad cubierta de barro — y llama a John Mayer para un dueto

El tercer álbum de la californiana tiene 11 temas y 43 minutos y es el disco más crudo y directo de su carrera.

Foto: Zachary Gray/NME

Remi Wolf se hizo un nombre con un pop maximalista lleno de sintetizadores, colores y bromas —'Hello Hello Hello' llegó a sonar en un anuncio de iPhone—. 'Mud', su tercer álbum, publicado este viernes 9 por Island, apaga buena parte de ese parque de diversiones: en 11 temas y 43 minutos, guitarras e instrumentos acústicos pasan al frente. La portada, con la cantante sonriendo cubierta de tierra, lo resume. El disco nació tras el fin de una relación de dos años y medio y aborda el cansancio de las giras, la llegada a los 30 —ella lo llama su 'disco del retorno de Saturno'— y su relación con el alcohol y la sobriedad, tema del que habla públicamente desde 2020.

Su gran acierto es dar espacio a la voz. La apertura 'Bottle' y la balada contenida 'I Won't Cry' muestran a una intérprete más segura que nunca; 'Twiggy' crece hasta un estribillo final intenso; y 'Jamie', el tema más extraño, pasa de versos casi hablados a un final adictivo. Quien extrañe a la Remi ingeniosa encontrará en 'Wine Drunk' sus letras astutas de siempre, y 'Guess' revela un lado folk suave. El dueto 'Moon So High', con John Mayer, es la colaboración de peso del álbum. La crítica coincide: la AP le dio 4 de 5 estrellas y el agregador Album of the Year marca un promedio de 76.

El precio del cambio aparece en momentos como 'Champagne', que hasta la AP sugiere saltar, y en una segunda mitad que pierde parte del impacto inicial. Aun así, 'Mud' es el giro más valiente de Remi: en lugar de esconder el desorden bajo colores y efectos, lo deja a la vista — y sale de él más grande. Nota: 7,5/10

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